
¡Oh, Soledad! Si contigo debo vivir,Que no sea en el desordenado sufrirDe turbias y sombrías moradas,Subamos juntos la escalera empinada;Observatorio de la naturaleza,Contemplando del valle su delicadeza,Sus floridas laderas,Su río cristalino corriendo;Permitid que vigile, soñoliento,Bajo el tejado de verdes ramas,Donde los ciervos pasan como ráfajas,Agitando a las abejas en sus campanas.Pero, aunque con placer imaginoEstas dulces escenas contigo,El suave conversar de una mente,Cuyas palabras son imágenes inocentes,Es el placer de mi alma; y sin duda debe serEl mayor gozo de la humanidad,Soñar que tu raza pueda sufrirPor dos espíritus que juntos deciden huir.


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